|
 |
 |
Es este un elemento
capaz de plantarnos cara con valentía.
Si hay mucha
cantidad, debemos enfrentarnos a él con neumáticos
especializados. Generalmente con 2ª larga y dando golpes de
gas (con el objeto de no coger mucha velocidad, y a su vez que las
ruedas giren rápido para que se autolimpien).
Por el contrario,
si el barro es poco profundo, se trata de un camino estrecho, o
con peligro de salirnos de él, circularemos con la máxima
precaución para no salirnos de la trazada.
|
 |
Es recomendable
instalar un snorkel en
nuestro coche si solemos vadear a menudo.
Antes de aventurarnos
a realizar un vadeo, comprobaremos la profundidad del agua y el
tipo de firme que hay debajo de ésta. También tendremos
en cuenta que la corriente no sea demasiado fuerte y pueda arrastrarnos.
Si esto ocurriera, que nuestro coche flotase y fuésemos arrastrados
por el agua, deberíamos abrir las puertas con el objeto de
llenar el coche de agua para que pese más e intentar recobrar
la tracción para escapar del río.
|
 |
Con la nieve,
jamás debemos confiarnos, ya que bajo su blanco manto suelen
haber trampas ocultas.
Por lo general
circularemos siguiendo las roderas existentes y a una velocidad
moderada. Tendremos que anticiparnos en nuestras maniobras de cambio
de dirección y frenado, sobre todo si es cuesta abajo.
Podemos conseguir
una inmejorable tracción colocando cadenas en ambos trenes,
o en todo caso en el delantero con la tracción engranada.
Otra solución para mejorar la tracción es bajar la
presión de los neumáticos
|
 |
Hay quien lleva
años conduciendo sobre arena, y aún se atasca continuamente,
¿por diversión o por que es un elemento indomable?...
Lo cierto es
que cuando circulemos por arena, tendremos que reprimir nuestro
pié derecho si no queremos atascarnos a la primera de cambio.
Debemos acompasar el giro de las ruedas al avance del vehículo,
bajar la presión de los neumáticos y tener un coche
con buen par que nos permita rodar a buen ritmo.
|
|