El día amaneció
despejado y, a pesar de ser sábado, había que
madrugar....
Cargamos las mochilas,
herramientas, emisora, GPS y demás artilugios y nos
dirigimos a Villar del Arzobispo, donde la organización
había previsto la salida de la ruta. Antes de llegar
dimos de beber a nuestros animalitos, para no sufrir como
en otras ocasiones con el Samurai.
En el bar donde se
formalizaba la inscripción, nos esperaban un desayuno
calentito y bollería surtida para empezar la ruta con
energía. Soltamos la mosca, y nos entregan una bolsa
con las camisetas, pegatinas y rutómetro de la prueba.
(Por cierto, las pegatinas no había quien las despegara
a la primera). Los coches empezaron a salir y casi al final,
lo hicimos Gabi, Paco y yo. Caminos entre campos que ya empezaban
a levantar ese polvo que nos acompañaría durante
muchos de los kilómetros de la ruta. Claro que eso
no era nada, comparado con el que nos obligaba a tragar un
camión cuando atravesábamos una cantera que
teníamos a los pocos kilómetros de la salida,
ni tampoco con el que tragarían nuestros intrépidos
amigos que nos
acompañaban en un quad. Algún que otro charco,
hacía la delicia de los conductores, que por fin embarraban
sus monturas.
Antes de llegar al
almuerzo, un "ruidito" indica que algo no va bien
en el eje delantero.
- ¡Coño!,
si se ha roto un soporte del amortiguador delantero. Claro,
es que las cosas reutilizadas, al final pasan factura. En
unos minutos desmontamos el soporte roto, anclamos el amortiguador
el soporte original del eje y continuamos hacia el almuerzo.
Mientras tanto,
alguno cambiaba de emisora, porque las soldaduras de la suya
no habían resistido el traqueteo....
El almuerzo, en un
merendero en medio del campo, sirvió para solucionar
algún que otro problemilla del Montero Sport que nos
acompañaba. En este caso la organización prestó
sus servicios técnicos de reconocida efectividad.
Llegamos a una zona
donde un LJ intentaba subir por una pendiente rocosa, tipo
rockcrawler.
Tras un par de intentos, consiguió coronar no sin antes
pasar por encima de una piedra suelta de considerable tamaño.
- ¡ Pues yo también
quiero probar !
Mi copiloto, al oír esto, no duda en bajarse del coche,
incluso en marcha, con la excusa de tomar unas instantáneas
del momento.....
¡Allá
vamos!, Joder, menudo escalón se acaba de encontrar
la rueda delantera, pero parece que sube escupiendo piedras
y arena suelta para abajo hasta que el cruce de puentes decide
poner fin a la escalada. Retrocedo con cuidado y el enganche
del remolque se encarga de recordarme
que el ángulo con el suelo es bastante importante.
En el tercer intento
y a base de darle zapatilla, consigo superar el escalón
y cruce de puentes, no sin dar varios saltos, finalmente llego
a lo alto del camino.
A continuación
Gabi también lo intenta, pero sin demasiada voluntad
por pisar el pie derecho a fondo y decide subir por el camino
original.
Ahí viene Paco
Amores con su Terrano, que se consigue aupar a la cima tras
varios intentos.
Tras él el Vitara de .... también sube, sin
escatimar en gasolina. Y por último el Korando de nuestro
amigo Vicente se encarama tras una parada obligada en medio
de la rampa.
Desde aquí seguimos
a uno de los organizadores hacia la comida, y en su afán
por acortar, nos saca del rutómetro, perdiéndonos
la especial que había prepara para antes de la comida.
Desde la cima de ....
bajamos por una pendiente cubierta de nieve y hielo, que a
mas de uno dio un susto, debido a los neumáticos de
"tuning" y el ABS que no dejaba actuar los frenos.
Finalmente, comimos en un hotel de montaña muy bonito
que nos dejaría a la mayoría con ganas de pedir
una habitación para echar una siesta.
Pero el tiempo manda,
y nos subimos a nuestros coches antes de que los bostezos
nos paralicen el cerebro por completo. Antes de bajar por
un cortafuegos, el coche de Paco indica avería en el
sistema de frenos......Tras una inspección visual,
todo parece estar correcto, así que reemprendemos la
bajada y pasamos por la casa de Shrek. Luego nos dirigimos
a cruzar el río Arcos, donde los medios de comunicación
de la organización nos esperan ataviados con sus cámaras
digitales y cámaras de vídeo.
El vadeo sobre el lecho
de grava no representaba gran problema para la mayoría
de los coches, pero un Vitara decidió pararse justo
a la salida del mismo... Al principio un poco de nervios de
los ocupante, pero el episodio se soluciona con el "Spray
Mágico" de Manolo.
Tras varios kilómetros
de subida mi coche empieza a fallar, cayendo la potencia repentinamente
y volviendo al momento y empiezo a sentir mas calor del normal
en mi cuerpo. Al mismo tiempo el GR de .... llama por la emisora,
que había partido 2 correas del alternador y así
no podía continuar. Manolo recopila alguna correa de
los que íbamos con el y se dirige a la búsqueda
de los averiados que ya estaban con Pulpo.
Mientras tanto, Paco me ayuda a purgar el filtro del gasoil,
por si acaso estuviera contaminado.
Por la emisora, un
Vitara pedía auxulio..., Necesitamos Gasolina!!!! ¿Donde
hay una gasolinera?
Tranquilos, alguien os podrá dar de beber, aunque casi
todos llevamos Gasoil. Quizá Ray, aunque su V6 necesitará
toda la que tenga,.....
Continuamos a medida
que el cielo se va oscureciendo, dirigiéndonos hacia
la zona especial. Pero antes de llegar el coche vuelve a fallar
nuevo, parándose definitivamente. Ahora se ha hecho
completamente de noche, así que con la ayuda de la
lámpara portátil que llevaba mi padre hace 30
años en el 124, iluminamos la zona de trabajo. Soltamos
la tubería del filtro a la bomba, limpiamos el filtro
del aire, y probamos el arranque. ¡Funciona!!!!!
Pero ahora no sabemos
cual de las 2 cosas ha sido..., joder para la próxima
vez tenemos que probar el arranque cada vez que toquemos algo.....
Continuamos ruta y
al poco vuelve a fallar el coche. Soltamos el tubito, le soplamos
(Gracias Paco) y lo volvemos a montar. Arrancamos y ¡
Hacia la especial !
A estas alturas Paco Amores ya estaba de los nervios, llamándonos
por la emisora como un desesperado.
- ¡Tranquilo
Paco que ya llegamos! solo tenemos que cruzar el río
un par de veces mas y llegamos ahí.
Cuando llegamos, el
espectáculo era total. En medio de un cauce de río
encontrarse a 12 coches allí detenidos en cola con
las luces..., si parecía la feria!!!
¡ Abrid paso,
que nosotros conocemos la entrada a la especial !
Así pues, pasamos rodeando la casa , acompañados
por los 2 Pacos con sus Terranos I y II..
Ante el nerviosismo
de la gente, Pili intenta explicar como seguir sin pasar por
la especial, pero la gente se impacienta y pide ayuda de la
organización, que han tenido que remolcar al GR hasta
La Rinconadas donde lo recogerá una grúa. Gabi
opta por guiar al resto de los coches hacia el hotel, mientras
los 3 intrépidos coches nos dirigimos a la especial.
A la entrada del barranco,
5 enorme piedras, como las de las canteras de mármol,
cortan el camino. La copi baja del coche para reconocer el
terreno y nos guía por unos juncos, que atrapan momentáneamente
al Terrano I . La siguiente zona, la sorteamos con relativa
facilidad y me dirijo hacia la última zona, en previsión
de que no haya habido nuevos desprendimientos que impidan
salir de aquel barranco.
Bien, la ultima zona
solo necesita alguna piedra aquí y otra allá
para poder pasarla en primera reductora con mucho cuidado.
A continuación
el Terrano I y debido a su mas larga batalla, queda empanzado
en el terrible escalón que supone la roca central.
Bastante gas y decisión por parte del piloto, se saldan
con la consecución de la zona y un recuerdo en la zona
derecha bajo las puertas.
Ahora le toca el turno
al Terrano I que cambia algunas piedras y no pasa por donde
yo. Tras varios intentos y empanzamientos con chispas incluidas,
rellenamos con algún pedrusco y salva la roca con éxito,
aunque es justo decir que hubo una situación un poco
comprometida especialmente para la rueda delantera derecha....
Venga, continuemos
hasta el hotel que nos espera una duchita...., pero ¿que
son esas luces que se ven al fondo del barranco? Es Manolo,
que tenia mono de trial y no podía resistir sin pasar
por allí. Todos le gritamos indicándole la trazada
adecuada y en el segundo intento, pasa con facilidad pasmosa.
Ahora si que podemos
continuar, pero un chopo ha caído en el camino. Antes
de parar por completo, mi copi salta para apartarlo, y nos
dirigimos ¡por fin! y si mi coche lo permite al hotel.
FIN, Jorge Sequí