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El
sábado por la mañana, y después de pasar por
caja y recibir las correspondientes prendas, documentación,
permisos, pegatinas y rutómetro, los 2 toys y un perrano
salimos del lugar de reunión los últimos como siempre.
En pocos segundos,
nos daríamos cuenta del gran error cometido, pues nos íbamos
tragando el polvo que habían levantado los veintipico coches
que nos precedían, y que en algunos tramos se quedaba en
suspensión como si de un banco de niebla se tratase.
Los desafortunados
que no llevamos AA, sudamos la gota gorda, con las ventanillas subidas,
pero aun así, el interior del coche se quedo cubierto de
una capa de polvo, así como todo nuestro cuerpo. Claro, que
aun hubo gente que lo paso peor; El defender verde se quedo sin
cristal trasero en un portazo y tuvo que ingeniárselas para
tapar el portón trasero. Y del ATV ya ni hablamos.
Pasamos por
el barranco de la Hoz, lugar bonito que nos permitió hacer
unas instantáneas. Más adelante fuimos circundando
el macizo del Caroig y cerca del Cinto Cabra (1126 m. y 1018m.),
y también por las inmediaciones de la Muela de Cortes.
Para no perder
la costumbre, se me rompió el invento que llevaba en el amortiguador
delantero izq. para ganar mas recorrido en extensión. Cuerpo
a tierra y a desmontarlo, unas vueltecitas de tuerca y asunto solucionado.
Llegamos al
castillo donde nos tenían preparada la suculenta comida,
no sin antes perdernos en varias ocasiones por las distancias del
rutómetro (a 140 metros, nos desviamos por un puente a la
izq...).
Salimos del
restaurante y enfilamos un camino serpenteante que nos lleva al
cauce del río. Por desgracia, el caudal no salta por encima
de puentecillo como en otras casiones... Poco después, pasando
el Balneario de Hervideros, afrontamos una subida con una fuerte
pendiente, que a más de uno le dejo sin saliva (Eh KAS!!!).
Casi llegando
a Casas del Río, uno de los Freelanders de la ruta, se da
cuenta de que la rueda delantera esta pinchada.... un poco tarde,
porque la ha rodado varios cientos de metros y la cubierta esta
destrozada completamente. En un periquete, se cambia la rueda, mientras
el resto del grupo continúa hacia la noria, donde se inmortalizan
junto al artilugio.
¡Vaya,
el primer charco de la ruta! Se oye por la emisora, aunque más
que charco es una poza de chocolate, que nos recubrirá los
coches el resto del día. Más adelante un nuevo cruce
del río, nos limpia algo los coches, pero la poca agua salta
a los lados, sin tocar prácticamente la carrocería.
-¡Eh,
mamón, en el próximo reset me toca a mi delante, que
me voy tragando todo el polvo!
-¡No, que tú llevas aire acondicionado y puedes llevar
las ventanillas arriba!
Seguimos por
pistas, y entre saltos y charcos la noche nos va engullendo y las
ganas de llegar al hotel se hacen cada vez mas patentes, a tenor
de la velocidad a la que circulamos.
Llegamos al
hotel y tras la esperada ducha, bajamos a cenar y los más
festeros prolongaran la noche hasta altas horas en los locales del
pueblo....
Domingo
día 2 (click)
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