La segunda edición
de la ruta "Los barrancos del Cabriel" arrancó,
como estaba previsto, el sábado 18 de Septiembre desde
el restaurante Los Tres Reyes de la localidad valenciana de
Montessa. Un total de 27 vehículos y cerca de 60 personas
se fueron agrupando para formalizar las inscripciones, recibir
la documentación y los rutómetros,las pegatinas
conmemorativas y las camisetas de regalo.
La mañana no podía ser mejor, así que
todos partieron a su aire y siguiendo el rutómetro.
Casi sin darnos cuenta, ya habíamos ascendido al cerro
de los tres mojones a 630 m. De altura y circulábamos
por la pista que recorre la cinta de la montaña, y
de la misma forma que ascendimos, bajamos estrepitosamente
hasta el espectacular barranco de Hoz. Fue este el primer
lugar donde los pilotos tuvieron que prestar especial atención
para no golpear los bajos con alguna roca que sobresalía
del camino.
Sin
ningún contratiempo, volvíamos a ascender, esta
vez recorrimos una gran parte del Macizo del Caroche, que
más adelante nos ofrecería unas magníficas
vistas del Valle de Ayora, pero en estos momentos lo que nos
brindaba era la primera parada
técnica para
almorzar.
Una
vez finalizada la tarea, y siempre después del café,
continuamos nuestro camino que atravesaba o circulaba por
cantidad de barrancos como el de Santich, el de la Lobera,
el de la Canaleja o el de Balsaret entre otros. Una vez cruzamos
la carretera que une Almansa con Ayora, entramos en una zona
de planicies y latifundios presidida por las Sierras del Mugrón
y Palomeras. Tiempo ahora para la siguiente paradita, esta
vez para comer en termino municipal de Ayora.
Una
vez comidos y bebidos, proseguimos andanza hacia tierras Albaceteñas.
Bordeando el puntal del Cuerno y llegando al siguiente punto
de especial atención a la conducción. Se trata
de la subida del Castillico, que aunque el camino estaba bastante
estropeado, todos los vehículos la superaron sin dificultad.
Mas adelante ascendemos por una pista que, sinuosa, nos alza
hasta la muela de Cofrentes y nos brinda también una
hermosa visión de su Valle, y además da pie
a nuestro encuentro con el río Cabriel, al que ya no
abandonaríamos hasta el anochecer que llegamos al hotel
en Casas Ibáñez.
Una
vez allí recibimos una llamada, entrecortada a causa
de la cobertura. Era el grupo de Vicente y Tina que se hallaban
con dos neumáticos pinchados y solicitaban ayuda de
la organización. Rápidamente partimos en su
encuentro, aunque al llegar prácticamente tenían
solucionada la avería y no paso de una mera anécdota.
Ducha, cena y algunos a dormir...
Domingo 19 (click)